Roberto Lavagna perdió todas sus chances de ser el próximo presidente de los argentinos al firmar una alianza con la UCR. Por un lado, por más desgastado que esté el partido Radical luego del frustrado gobierno de Fernando de la Rúa, la UCR todavía tiene una importante base electoral que le aportará muchos votos al ex ministro de economía. Y eso es bueno. Por otro lado, Lavagna tiene una base propia de votantes que proviene de las calses media alta y alta, sencillamente porque fue quien timoneó el barco de la “recuperación” económica de la Argentina luego del corralito.

Sin embargo, si bien cada uno de estos dos factores por separado es bueno porque agregan votos, estoy convencido de que combinadas le restan muchos votos a Lavagna. ¿Por qué? Porque los votos provenientes de las clases media alta y alta que históricamente votaron al radicalismo, ven ahora a este partido como lo que es: un partido que no logra despegar luego del mandato truncado de De la Rúa.

Creo que es un grave error el de Lavagna el haber acordado con los radicales, y también que Mauricio Macri haya decidido competir por la ciudad de Buenos Aires. Creo que la única posibilidad de haber alcanzado una alianza sostenible capaz de enfrentar al matrimonio Kirchner fue malograda por Lavagna y Macri, dos figuras con proyección nacional que debieron haber formado una alianza junto al gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, para darle un componente federal, que es lo que realmente necesita nuestro país.