El cáncer quiso que te fueras de este mundo físico apenas a los 61 años. Una injusticia total. Nunca nos entendimos demasiado bien y siempre discutimos mucho. Pero bueno, desde que te diagnosticaron el cáncer, en agosto del año pasado, pudimos acercarnos mucho más y, lo más importante de todo, entendernos un poco más.

Seguimos discutiendo, inclusive la última semana, pero las miradas y las palabras eran distintas. Se que te fuiste sin sufrir, y contenta porque me ves feliz con Lau y Joaco. Eso me puso feliz, que hayas podido conocer a mi hijo, tu nieto. Te quiero mucho y, como te dije el último día cuando ya estabas durmiendo, vení a visitarme a mis sueños las veces que quieras. Te voy a estar esperando.

Mami y Joaco