Así de loco como suena. Parece ser que desde que son sacados de la tierra o producidos y hasta que llegan a nuestra mesa se produce un gran gasto de energía por los efectos mismos de la producción, el embalaje, el transporte y vaya uno a saber cuantas cosas más.

¿Cuál es la propuesta de la “Global warming diet” entonces? Comer “comer productos locales, obtenidos de un sistema agrícola orgánico, de estaciones y poniendo atención en el derroche, usando menos embalaje, comprando en cantidades grandes y cultivando uno mismo sus alimentos”. Y esto es lo que hicieron la chef Laura Stec y el profesor de meteorología en la Universidad de San José, Eugene Cordero.

Por supuesto que que esta dieta no podía nacer en otra parte de USA que en California 😉

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