Mauricio Macri fue el gran vencedor de la elección de ayer en la Ciudad de Buenos Aires. Obtuvo el 45,62% de los votos, y si bien no fue necesario para ganar el primera ronda, consiguió igualmente una victoria aplastante ya que se impuso por 21,85 sobre la fórmula Filmus-Heller, que quedó segunda y entra en el ballotage. De Macri, nada que decir. Hizo una gran elección, ganó en todos los barrios, y solo una catástrofe le quitaría la victoria de las manos en 3 semanas cuando se lleve a cabo la segunda vuelta.

Filmus vivió la jornada de ayer como una victoria porque entró al ballotage y dejó en el camino a Telerman, que quedó tercero y así fuera de toda contienda. Sin embargo, poco de victoria puede tener un segundo lugar a casi 22 puntos de Macri. Ni siquiera en el supuesto que consiga todos los votos de Telerman (20,69% de los votos) no le serviría para alcanzar a Macri.

En la historia de las elecciones en América Latina (y probablemente en el mundo, aunque no estoy del todo seguro) ningún candidato pudo revertir una diferencia mayor al 10% de los votos. En número de votos, la diferencia que Macri le sacó a Filmus en la elección de ayer es mayor a 350.000. Pensar hoy por hoy en revertir entonces una tendencia de casi 22 puntos es prácticamente imposible, sobre todo teniendo en cuenta que ni siquiera le alcanzaría a Filmus con el 100% de los votos que obtuvo Telerman.

El gobierno nacional puede tomar como una victoria el haber ganado a Telerman, porque esa victoria implicó imponerse sobre Carrió, quien será competidora en las elecciones presidenciales de octubre contra (seguramente) Cristina Kirchner. Pero dificilmente pueda ganar ahora a Macri.

Lo dije antes y lo repito ahora: Filmus era un gran candidato, pero la Ciudad de Buenos Aires, a través de su voto, ha manifestado que no quiere el modelo K. La tendencia es imposible de revertir y realizar una segunda vuelta solo implicaría un gasto enorme de recursos, sobre todo monetarios, ya que organizar y llevar a cabo una elección cuesta varios millones de pesos, dinero que debería ser ahorrado en favor de muchas obras que son necesarias en la Ciudad.

Filmus es un gran candidato, un gran Ministro de Educación y una persona muy capaz y con muchas ganas de mejorar las cosas en la Ciudad de Buenos Aires… pero si se presenta en la segunda ronda no solo hará gastar una importísima suma de dinero a la ciudad, sino que muy probablemente pierda la elección por un margen bastante superior de votos que con el que perdió ayer. Simplemente debería reconocer la derrota, debería reconocer el voto de los ciudadanos en la urna y dar un paso al costado en beneficio de todos, incluída la democracia.

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