El primero (por lo menos que conocemos) fue el caso Skanska. Ahora a la ministra de economía, Felisa Miceli, le encontraron una bolsa con 210.000 dólares en el baño privado de su despacho en el ministerio. De esto hay varias cosas para preguntarse:

1) Claramente no es lo que dijo en su declaración jurada de 2006 ante la oficina anticorrupción “…Miceli consigna como únicos ahorros una cuenta bancaria con 76.273 pesos“. Acá ya hay algo que tiene que explicar Miceli.

2) Es raro guardar dinero “sucio” en el baño del Ministerio, al igual que una denuncia que lleve a encontrar dinero en ese lugar. O Miceli es muy descuidada, o alguien la delato. Quizás se trate de alguien que quiera ensuciarla. Y si este es el caso, quizás también puso un dinero allí que no era de la ministra.

En todo caso, la ministra Miceli tiene que dar un paso al costado, renunciar, y desde allí dar las eplicaciones necesarias que requiera la justicia en este caso. Ante un posible hecoh de corrupción como este, Miceli debe renunciar.