Los trabajadores del Indec volvieron a realizar una denuncia. En esta oportunidad, los técnicos que trabajan en la Encuesta Permanente de Hogares denunciaron que volvió a violarse el secreto estadístico dentro del mismo Indec. La respuesta del gobierno sigue siendo siempre la misma, es decir, negar cualquier acusación, y confirmar todas las sospechas y denuncias que se hacen sobre un ente manipulado y ya corrupto al oficializar los cambios en la dirección del Indec.

Yo simplemente no entiendo cómo es posible que no haya ningún organismo capaz de frenar un accionar tan corrupto y manipulador por parte del gobierno. De hecho, si me lo explico, y en su afán de querer mostrar un índice de inflación bajo que en la realidad no existe, hace todo lo posible para manipular datos con miras a unas elecciones presidenciales. La situación que se desató en el Indec ya es grosera, y probablemente le hubiera costado el puesto a más un funcionario (y no justamente del Indec) en cualquier parte del mundo. Acá en Argentina, por el contrario, se tapa todo con clichés como “acá no hay manipulación” o “se trata de una campaña sucia en contra del gobierno”. Vale decir que nos siguen tomando por tontos, como si no fuéramos todas las semanas al supermercado, como si no tuviéramos que comprar ropa y pagar cuentas todos los meses.

Al gobierno, sin embargo, no le queda otra que seguir haciendo el ridículo en esta historia porque, como siempre, nunca reconocerá un error propio. Es preferible despedir a gente capaz del Indec y reemplazarla por otra que sea leal a las políticas oficiales, que reconocer errores, aprender de ellos, contar con datos confiables y, de paso, destruir la reputación de uno de los pocos entes que todavía merecía cierto grado de respeto en la Argentina.

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