– Noto mucha apatía de la gente respecto a las elecciones. No escucho las habituales charlas politiqueras de bar, sólo comparables a cuando argentina juega un mundial y todos nos convertimos en técnicos.

– No tengo ni idea de a quién voy a votar.

– Tengo la certeza de que no va a ser Cristina Fernández. No la voy a votar porque no concibo esta nueva forma de herencia de la presidencia. En una monarquía está aceptado. Es claro que el príncipe Felipe va a suceder al Rey Juan Carlos. Pero no hay casos en la historia en el que la primera dama sucede a su esposo en la presidencia. Esto es parte de lo que los argentinos armamos en democracia, una clara muestra de que no estamos todavía preparados para vivir en una democracia seria.

No voy a votar a Cristina porque no concuerdo con su modelo. No concuerdo con el plan económico, ni con la forma autoritaria de ejercer el poder, ni con la actitud de no atender a medios de prensa locales hasta un día antes de la veda electoral. No puedo quitarme de la cabeza que fue la persona que trabó y dio por el piso la ley de transparencia en el congreso desde su rol de senadora de la Nación.

– Las alternativas no son muchas. Tenés a Carrió y Lavagna… Rodríguez Saa, López Murphy y Sobisch están fuera de toda disputa posible por un eventual ballotage.

– No estoy tan seguro luego de tantos escándalos en el gobierno de que Cristina gane en primera vuelta. Más bien creo que es algo que quieren imponer en la opinión pública. ¿Por qué? Porque hay desgano y buscan que la gente no vaya a votar, o vote en blanco.

Que hay que ir a votar. No solo porque es algo de lo que se privó a los argentinos durante muchísimos años, sino porque si se reduce el padrón, o hay muchos votos en blanco, Cristina va a necesitar un menor porcentaje para ganar en primera vuelta.

Anuncios