El Rey Juan Carlos de España es un grande. Uno podrá estar a favor o en contra de una monarquía, pero el Rey de España es un grande. No solo le dio la espalda a Franco cuando se murió (Franco había promovido la vuelta del Rey, entonces en el exilio, y lo entrenó para que sea su sucesor) y llamó a elecciones luego de un periodo de transición, sino que además es un personaje muy querido en España por su sobriedad y bajo perfil.

Ahora, en una actitud genial, casi impropia de un Rey y hasta graciosa, mandó a callar delante de los demás jefes de Estado ibero-americanos al payaso de Hugo Chávez, que se había empecinado cual niño en discutir con Rodríguez Zapatero sobre el rol de Aznar en el golpe promovido en 2002 en Venezuela y que sacó a Chávez lamentablemente solo 48 horas del poder.

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