Me fui a Uruguay del 28/12 al 7/1 para (aunque suene raro) a trabajar, porque ahí estaba de vacaciones el jefe. Así que no tuvieron mucho de vacaciones, por más que estuve con mi mujer e hijo que se quedaron en casa de una prima.

Fui en auto porque ya no había pasajes en Buquebús y tuve que cruzar por Colón/Paysandú, por temas que ya son conocidos, que por suerte estaba abierto. Tardamos 2 horas en cruzarlo, pero finalmente lo hicimos y seguimos viaje hacia Punta del Este. A este punto debo decir que, en comparación, las rutas uruguayas superan por mucho a las argentinas. No solo están mejor señalizadas, sino que uno paga los peajes y los servicios funcionan. Sin ir más lejos, pinché una rueda en la ruta 1 entre Atlántida y Punta y llamé al teléfono de emergencias que encontré pocos metros más adelante. A los 15 minutos apareció una camioneta que me ayudó a resolver el problema y pude continuar el viaje sin problemas. Una vez llamé para quejarme a un peaje de la ruta 9 en argentina porque te cobraban peaje en horario pico cuando tenían un carril cortado con el consecuente tráfico que se producía, y por poco más no me mandan a la mierda 😛

Punta del Este, así como La Barra, Manantiales y José Ignacio, siguen hermosos como siempre. Y por supuesto llenos de gente, porque nosotros, los argentinos, nos quejamos siempre de cuanto aumentan los precios, de la inflación y de tantas otras cosas por las dudas, pero siempre salimos igual de viaje en cuanto podemos 🙂

Lo único que me asustó realmente son los precios. Si bien fue un viaje “gasolero” porque muchos gastos los pagó la oficina y no pagamos por alojamiento, los precios de las cosas duplican a los que pagamos en Buenos Aires. La comida, la nafta…. todo.

Finalmente, a la vuelta, ahora si en Ferry, tuve que cambiar el pasaje por una pequena complicación y lo hice sin problemas. Ninguna multa, por más que salimos al final desde Montevideo en vez de Colonia. Supongo que muchas companías aéreas podrían aprender de medidas como estas 😉

Unas vacaciones raras, pero que me sacaron más de una sonrisa en los pocos momentos que estaba con mi hijo de 1 año en la playa y lo veía jugar feliz en la arena con sus primos.