… por lo menos en el de Martínez, preguntá las siguientes cosas antes de sentarte…

– Si funcionan todos los aparatos de aire acondicionado y no menos de la mitad…

– Si tienen pescados y mariscos, que son la mitad del menú. Sobre todo si tenés una mujer vegetariana 🙂

– Si tienen postres de chocolate…

– Si tienen cambio cuando pagás para darte el vuelto…

La verdad es que fue de terror. Por supuesto, no nos dijeron nada de todo esto cuando entramos. Te hacen entrar y sentar,  luego pedir las bebidas y finalmente nos dijeron que no tenían la mitad del menú cuando empezamos a pedir, casualmente, todo lo que no tenían. Algo que, cuanto menos, es de una mala práctica total. De pésimo servicio, de vivo argentino. Una falta de respeto absoluta para con el cliente. ,Por supuesto, en ningún momento se disculparon ante nuestras quejas (aunque reconozco que nos deberíamos haber parado e ido antes), ni mucho menos ofrecieron siquiera un café como cortesía de la casa. No sea cosa que fueran ellos los perjudicados en algo. El colmo total fue cuando pagamos y vimos en la caja a los mozos que sacaban las propinas que recibieron de esa noche para ver si llegaban con el cambio para darnos nuestro vuelto.

En cuanto a nosotros y la pareja de amigos con la que fuimos, perdieron 4 clientes y supongo que algunos más que estuvieron esa noche. Para pensar las prácticas de “vivo argentino” que tienen algunos establecimientos en Argentina.

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