La verdad es que últimanente estuve tan desconectado de las noticias, que ni siquiera supe que estaba internado en el Mater Dei estos últimos días. Hace mucho que no recuerdo ver a tanta gente triste por la muerte de alguien que no conoció personalmente, y eso dice mucho de alguien. Todas, y me refiero a absolutamente todas las conversaciones que tuve hoy con amigos por teléfono comenzaron de la misma manera: “Che, viste que se murió Guinzburg? Que cagada…”

Yo tuve la suerte la de conocerlo una vez en un almuerzo de Shabbat en casa de Eduardo Elsztain. Guinzburg, además de ser petiso como él solo🙂, era un tipo como se lo veía en la tele: gracioso, divertido, serio, de una rapidez mental increíble. Y recuerdo que no reímos mucho cuando contaba anécdotas de su Bar Mitzvah, si bien se definió en la misma charla como un judío para nada practicante. Para mi, sin dudas, fue un placer haber compartido un momento con él.

Personalmente, lo voy a extrañar todas los días en Mañanas Informales.

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