No voy a comentar sobre la pelea campo-gobierno en sí, porque eso ya lo hizo todo el mundo. Pero sinceramente me pregunto, ¿cuál es la parte del mensaje que no entiende el matrimonio K de los cacerolazos? ¿No se dan cuenta que, más allá de ser un apoyo al campo o no, mucha gente salió a las calles para protestar contra el abuso de las políticas estatales? Se me ocurren algunas cosas por las que salió a potestar la gente:

– Contra la soberbia de la Presidenta y su marido a la hora de hablar e imponer medidas que no ayudan a uno de los sectores que es locomotora de la economía de este país.

– Contra la soberbia de la Presidenta y su marido al hablar del periodismo. Cuando se piensa distinto que el gobierno, se habla de operaciones armadas.

– Contra personajes como D’Elia, que toma comisarias, ocupa tierras ilegalmente, apoya a gobiernos terroristas y, además, hace declaraciones racistas y, sin embargo, sigue siendo amparado por el matrimonio K porque representa parte de su fuerza de choque.

– Por la soberbia de sus voceros y ministros, que afirman que “quienes no liberen rutas irán presos” pero que hacen la vista gorda con quienes cortan calles en la ciudad y rutas a otros países.

– Por la soberbia en imponer condiciones para dialogar. Si no se levanta el paro no se negocia y, además, se aclara que no se ven razones para reveer la polémica medida.

Sra. Presidenta: le pido por favor que no me desestime. Yo no la voté, pero tampoco votaría a Carrió ni por Macri como sugirió Ud. No entiendo su postura de tomarme por tonto a mi y a quienes no la votaron al afirmar que quienes salen a la calle a protestar contra sus políticas responden a algún político. Hágase cargo de las medidas que toma, afróntelas, en democracia, aguantándose si a alguien no le gustan y se manifiesta en contra. Sin enviar fuerzas de choque civiles a reprimir a quienes se manifiestan. Aprendiendo de los errores.

Muestre realmente su vocación democrática y no afirme constantemente que los diarios están en su contra, que inventan noticias, que quieren voltear a su gobierno. Deje su discurso conspirativo cuando a un amplio sector de la población no le gustan sus medidas porque las considera injustas. Puede que lo sean o no, pero así lo considera una importante parte de la población que, aunque no la haya votado, es parte de la Argentina conformada por los argentinos y argentinas para los que Ud. está gobernando.

Y no, Sra. Presidenta. Le aseguro que no tengo campos y no tengo el dinero para comprarlos. No trabajo en ningún diario o medio, con lo cual ningún jefe me dice que tengo que escribir o no. Tampoco soy militar ni tengo familiares militares y repudio el actuar de las FFAA durante el proceso de reogarzación nacional. Y, por suerte, no soy parte de ninguna oligarquía. Digo por suerte, así no soy objeto del odio del piquetero y mercenario D’Elia, que ya bastante me debe odiar ya por ser judío.

Escuche la voz de parte del pueblo, Sra. Presidenta. Simplemente escuche, pregúntese por qué pasan estas cosas, y aprenda, que aprender no tiene nada de malo.